Ya está. Lo han hecho. Lo han conseguido. Lo hemos conseguido. Hemos pasado de cuartos.La noche del 22 de Junio todos lo vimos, y ninguno la olvidaremos. No olvidaremos cómo fuimos mejores, cómo esperábamos un gol que nunca llegaba. No olvidaremos cómo vencimos a una de las grandes, a Italia, a la campeona del mundo. No olvidaremos cómo rompimos el maleficio de los cuartos 24 años después, cómo Cesc asestó el gol que volcó un país, cómo el mejor portero del mundo de apellido Casillas nos devolvió la confianza depositada en él salvándonos en los momentos más difíciles.
Pero sobretodo, no olvidaremos cómo se hizo justicia. Venganza. Venganza por Luis Enrique y el famoso codazo que todos sufrimos en lo más adentro contra Italia justamente, en aquel año del 94, y como se rompía el sueño por aquel penalti que incomprensiblemente nunca se pitó ante un Luis Enrique con lágrimas en los ojos y la nariz rota y ensangrentada. Ésta va por ti.
Tampoco se olvidará cómo lo celebramos, cómo nos unimos, todos juntos. Minutos después de la victoria nada importaba porque lo habíamos conseguido, todos éramos uno. Momentos como éste hacen que el fútbol se viva con la pasión con la que se vive.Tengo toda la fé necesaria para creer que éste año es el nuestro, que nos llevaremos la Eurocopa a casa, pero en el peor de los casos no importa lo que pase después de anoche, no importa que caigamos en semifinales o en la final. El hecho es que conseguimos estar ahí. Que lo hicimos una vez y podremos volver a hacerlo. Se acabó el "caeremos en cuartos". Se acabó no estar entre los grandes como merecemos.
A partir de ahora nos tendrán en cuenta. Y pobre del que no lo haga.


